CORTE DE ENCENDIDO


 

CORTE DE ENCENDIDO 

En esta residencia nos reunimos para poner en diálogo una obsesión compartida por la insistencia. ¿Insistencia en qué? En primer lugar, en el encuentro: en su porosidad como posibilidad de escucha y de contaminación. Insistencia también en el lugar y el tiempo en los que todavía podemos movernos, incluso cuando casi todo a nuestro alrededor parece conspirar contra cualquier premonición optimista sobre el futuro.

Este encuentro estuvo atravesado por discusiones en torno al remix y la piratería. A partir de ellas inventamos un procedimiento con la suficiente permeabilidad como para incomodar nuestras danzas y poner en cuestión nuestros modos habituales de resolver situaciones de movimiento. En el proceso aparecieron algunas preguntas: ¿qué aporta una imagen pirateada respecto a su “original”? ¿Podemos, en esta investigación, hacer emerger cuerpos que reivindiquen la interferencia, el ruido —visual y sonoro—, la mancha, la traba, la baba, la irrupción, el corte, la opacidad y la mugre? ¿Qué imaginarios, pero también qué prácticas, puede aportar la danza para deshacer el presupuesto de qué es un cuerpo “normal” y cómo se usa?

Del encuentro físico con el procedimiento creado emergieron el golpe y la oscilación como gestos. El golpe como torpeza, como queja, como bronca, como caída, como beat; pero también como resistencia a la fluidez, al higienismo visual y a la verticalización de los cuerpos disciplinados de la danza hegemónica, capacitista y blanca en la que ambxs nos hemos formado.
La oscilación, por su parte, aparece como alteración: como un alboroto que se desplaza, que se transmite y que desacomoda la organización del movimiento y su normativización social.



























CORTE DE ENCENDIDO 

During this residency we came together to place in dialogue a shared obsession with insistence. Insistence on what? First of all, on the encounter itself—on its porosity as a possibility for listening and contamination. An insistence as well on the place and the time in which we can still move, even when almost everything around us seems to conspire against any optimistic premonition about the future.

This encounter was shaped by discussions around remix and piracy. From these conversations we invented a procedure permeable enough to unsettle our dances and to question our usual ways of resolving situations of movement. Several questions emerged during the research: What does a pirated image contribute in relation to its “original”? In this investigation, can we bring forth bodies that reclaim interference, noise—both visual and sonic—stains, glitches, drool, interruption, cuts, opacity, and dirt? What imaginaries, but also what practices, can dance contribute in order to undo the assumption of what a “normal” body is and how it should be used?

From the physical engagement with the procedure we created, the strike and oscillation emerged as gestures. The strike appears as clumsiness, complaint, anger, fall, beat; but also as a resistance to fluidity, to visual hygienism, and to the verticalization of the disciplined bodies of hegemonic, ableist, and white dance in which we were both trained.

Oscillation, in turn, appears as an alteration: a disturbance that travels and spreads, unsettling the organization of movement and its social normalization.








 





















︎︎︎